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En Lüdersfeld, un pueblo a 40 kilómetros de Hannover (Alemania), Bernd Pennewitz, tiene un taller de manufactura único en el mundo, Pennewitz DesignEn el año 2000, empezó con la idea de dedicarse a trabajar en su pasión, los autos en miniatura. Dos años más tarde, el resultado de sus esfuerzo se vio encarnado en un Porsche 550 Spyder plateado (el de James Dean) de 160 centímetros de largo y propulsión eléctrica que reproducía fielmente todos los detalles del original.

Bernd Pennewitz
Bernd Pennewitz

Todo a escala: desde la carrocería hasta el contacto de arranque a la derecha del volante, pasando por todos los indicadores del tablero de instrumentos. Desde entonces, este diseñador gráfico es toda una leyenda en el mundo del automodelismo especializado en Porsche clásicos a escala 1:2,3.

Para financiar su empresa Bernd Pennewitz vendió su propio Porsche 356
Para financiar su empresa Bernd Pennewitz vendió su propio Porsche 356

Los Porsche 356 se venden a partir de 12.000 dólares. No obstante, Pennewitz recalca que él no vende los autos como un juguete infantil. En primer lugar, porque sería problemático por razones de responsabilidad legal, pero también porque una gran parte de su clientela son adultos que se han enamorado de alguno de sus pequeños clásicos. La mayoría de los clientes son propietarios de Porsche 356 que solicitan una copia idéntica a su auto original.

Hasta la fecha, Pennewitz ha fabricado más de 150 autos, entre ellos ejemplares del también legendario Porsche 904 GTS. Pennewitz quiere traspasar su obra a manos más jóvenes y busca a alguien que se dedique a ella con su misma pasión y entusiasmo. Él, que nunca se ha sentado en ninguno de sus autos, quiere seguir disfrutando con lo que hace. Y es que, a pesar de que sus vehículos viajan de Lüdersfeld a todos los rincones del planeta, en realidad construye todas y cada una de sus pequeñas joyas para sí mismo.

Pennewitz Design
Pennewitz Design

¿Juguetes o vehículos a escala? Con los autos infantiles, los límites son difusos. En cualquier caso, independientemente de su motorización, los pequeños deportivos solo se pueden conducir por terrenos privados. Por razones de seguridad, cuando se comercializan explícitamente como juguetes, la velocidad se restringe a la de una persona a pie, es decir, 8 km/h. En cambio, los Porsche de Pennewitz alcanzan hasta 20 km/h sobre asfalto.

En 2010, exploró el límite sus vehículos a escala. A petición de un cliente preparó uno de sus Spyder para la tradicional carrera infantil Little Big Mans en Le Mans. Gracias a un motor más potente, una batería más grande y unas ruedas más anchas, Pennewitz consiguió que este ejemplar especial fuera capaz de alcanzar los 45 km/h